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miércoles, 13 de junio de 2018

EL MAYO FRANCES


Este año, en que se cumplen los 50 años de lo que se conoce como “el Mayo francés”, se presta a algunas reflexiones que incluyen certezas e interrogantes

La primera certeza es que se trató de una rebelión que repercutió en todo el mundo, y fue una de las altas expresiones de la extraordinaria ola de luchas populares y antimperialistas de las décadas del 60 y 70 del siglo pasado, cuyo comienzo, si es necesario poner fecha, se inaugura simbólicamente el 1 de enero de 1959 con la toma del poder por la Revolución Cubana

Si de certezas se trata creo que vale la pena mencionar que el mayo francés fue una de las más altas expresiones de lo que hemos afirmado reiteradamente: la juventud, y en particular la estudiantil, en la sociedad capitalista actual, es una capa sensible que suele reflejar agudamente las contradicciones sociales y puede alinearse en las luchas populares, siendo en ocasiones un sector explosivo. No se trata sólo del caso francés; abundan los ejemplos de México, Argentina, Chile o Japón


El mayo francés fue también una de las más formidables expresiones de la posibilidad y la potencialidad de la acción conjunta de obreros y estudiantes, de lo que tradicionalmente conocemos como la unidad obrero-estudiantil
Al respecto es curioso que muchas veces, quienes se refieren al mayo francés, o al Cordobazo y el Rosariazo argentinos, acostumbren mencionar “al movimiento obrero y los estudiantes”, en vez de “al movimiento obrero y al movimiento estudiantil”, es decir como si los obreros hubieran actuado organizados y los estudiantes no
En el mayo francés los estudiantes estaban organizados en la UNEF (Unión Nacional de Estudiantes de Francia). Uno de los tres líderes juveniles de la revuelta era Jacques Sauvageot, a la sazón presidente de la UNEF

Creo que el interrogante más interesante del mayo francés es ¿se llegó a una situación revolucionaria?
Me parece que vale la pena plantearse la pregunta
Si es arriesgado aventurar una respuesta positiva certera vale al menos el planteo del interrogante
Durante los 3 días de ausencia, con paradero desconocido, del presidente francés, el general De Gaulle, hubo un verdadero vacío de poder. No sólo una ausencia de líder; sucedía que los de arriba “no podían” ejercer el poder y los de abajo “no querían” ese poder y repudiaban, más que a un gobierno, a un sistema económico social
Claro que ese “no querían” carecía de programa explícito y menos aún de estrategia de poder
La supuesta vanguardia del proletariado, el Partido Comunista francés, estaba ideológicamente y políticamente comprometido con el statu quo, la coexistencia pacífica y la distribución mundial de las áreas de poder 

No pretendo ser historiador; este comentario es posible porque en el 68 era militante
Estuve en París en setiembre de ese año y, como representante de la FUA (Federación Universitaria Argentina), me tocó expresar el apoyo de los estudiantes argentinos a la lucha del mayo francés en un acto realizado en el tradicional salón conocido como la Mutualité, encabezado por el ya mencionado Jacques Sauvageot, presidente de la UNEF

La presencia en París fue posterior a una reunión de la Unión Internacional de Estudiantes en Praga (en aquel entonces capital de Checoeslovaquia), en plena “Primavera de Praga”, la que, como es sabido, fue abortada por la invasión de la Unión Soviética, de la cual fui testigo

Agrego la imagen del acto en París mediante un recorte (o sus restos) de la revista argentina ASI (publicación un tanto sensacionalista de aquel entonces), en la cual comparto la mesa con Sauvageot.
Erróneamente la revista atribuye la representación argentina a la portadora del micrófono. Ignoro si se trata de información errónea o de una distorsión deliberada, para evitar la identificación, teniendo en cuenta que en Argentina gobernaba la dictadura de Onganía y, por supuesto, estaba prohibida la actividad de la FUA



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