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sábado, 14 de marzo de 2026

UNO MAS -primera parte-

 Muchas veces me he preguntado sobre lo interesante que hubiera sido poder conversar con mis abuelos sobre su época y su vida; quizá este relato sirva a mis nietos para algo de ese tipo, ellos son los principales destinatarios.

 Para que este relato sea posible fueron claves los interrogantes y comentarios de Patricia Propersi y Gustavo Guevara, a quienes agradezco que me hayan brindado esta posibilidad.

 

La base de este relato son grabaciones realizadas en el año 2015.

Seguro hay desorden y repeticiones, pero es como fueron surgiendo; prefiero que sigan así antes que rehacerlo todo.

 

1ra. Etapa        pág. 1               hasta 1954

2da. Etapa       pág. 8               hasta 1975

3ra. Etapa        pág. 62             hasta 1990

4ta. Etapa        pág. 75             hasta 2015

 

Nací en 1939.

Una etapa es hasta los quince años. Hasta la incorporación a la vida política o a la actividad política, mejor dicho.

De ahí habría, se me ocurre, otra etapa hasta el ’75, que es la de la militancia más intensa.

Después una etapa oscura desde el punto de vista de lo que es la militancia. Quedé fuera de la actividad partidaria y casi inmediatamente se produjo la dictadura; quedé aislado. Mi relación con la actividad política en ese período fue muy escasa.

Eso, por un lado, y por el otro se dio que, en ese mismo período, del ’75 al ’90 digamos, mi actividad laboral estuvo centrada en la construcción y/o monitoreo de grandes obras, en diversos lugares del país.

El contacto con la vida política era mucho más condicionado, por la dictadura y por la actividad laboral.

Después, sería a partir del ’90, fue cuando entré a un cargo de dedicación exclusiva en la universidad, esa es otra etapa. Pude, muy rápidamente, encausar mi relación con la política a través de la actividad en la universidad. Por lo menos como las veo yo serían esas etapas…

UNO MAS -segunda parte-

 2da. ETAPA

En el ’55 ya estaba en la Juventud Comunista, me afilié en el ’54, quince años.

Por eso es hasta los quince la primera etapa.

Estaba en tercer año de la escuela.

En el 54 me metieron preso. Eso lo cuento a propósito porque resulta inentendible a la luz de la actualidad… “¿por qué te metieron preso?”, “porque fui a ver una película china”.

No se permitía proyectar una película china o una película rusa. Era un acto subversivo, había que hacerlo clandestinamente. Recuerdo que uno de los que nos detuvo era Monzón, que un año más tarde fue uno de los asesinos de Ingalinella. Era la represión del comunismo. La comisión que nos fue a detener no eran policías del barrio, no era el suegro de mi primo que estaba a la salida de la escuela, eran de leyes especiales, no usaban uniforme policial, eran especialistas en la represión política.

UNO MAS -tercera parte-

 3ra. ETAPA

En el ’76 era mirar todos los días los diarios para buscar los nombres que aparecían y los que uno conocía y con los que había militado, sobre todo aquellos que se habían pasado o se habían definido por la lucha armada. Era mirar el diario todos los días para ver eso, que en tal lugar hubo un enfrentamiento, se batió un grupo, apareció fulano de tal. A veces aparecían nombres, a veces no.

Algunos que particularmente me acuerdo, los hermanos Molina, que fueron del PRT y murieron, por lo menos uno de ellos, en Catamarca, con el grado de capitán dentro del ERP. José María Molina había sido del Nido, de la época en que alrededor de las facultades había casas de estudiantes, los estudiantes no vivían en departamentos, de hecho eran centros, eran caserones, pero eran centros de la vida estudiantil.

Tenían nombre propio: el Nido, el Infierno, el Asilo… El Infierno, a la vuelta de la facultad, hacía tanto que era casa de estudiantes -probablemente los dueños habían muerto y los herederos no sabían de la existencia de la casa- que los ocupantes se iban sucediendo. Se iba el que estaba antes y otro lo reemplazaba, ni sabían de quién era la casa ni pagaban alquiler… Era una casa de estudiantes. Eran lugares de peña, eran centros. José María Molina “Josema” era del Nido, murió él, murió el hermano, murió la compañera de él que era una sobrina de Segovia Mayer -que fue decano de la facultad de Ingeniería -era el decano hasta el golpe en el ’66-

Cristina Planas, que era realmente… El recuerdo de Cristina tiene un gran componente de cariño, por cómo era ella.

UNO MAS -cuarta parte-

 4a. ETAPA

La experiencia docente; el contacto con los jóvenes es, para mí, un privilegio, un privilegio difícil de valorar, sería parecido a eso que dicen de la madre, que se la valora cuando se la pierde. Ese contacto lo extraño desde que me jubilé.

Fui docente ayudante pero muy poco tiempo, tres años, después pasé a profesor y tener ayudantes. En mi experiencia lo que hicimos siempre con los ayudantes que trabajaron conmigo era compartir todo, no había quien daba la teoría, quien daba la práctica. Eran cursos chicos en Agrimensura, generalmente éramos dos docentes, tres a lo sumo.

En el período que yo me incorporé había muy pocos alumnos en los cursos superiores, no más de ocho, después fue aumentando, quince o veinte. Asistíamos los dos, sea un tema de teoría o un práctico, no separábamos los horarios entre teoría y práctica.

Desde el punto de vista de la dedicación horaria se podría reducir a la mitad aproximadamente si se hace esa separación, pero no creo que sea lo mejor.

domingo, 8 de marzo de 2026

UNO MAS -completo-

Muchas veces me he preguntado sobre lo interesante que hubiera sido poder conversar con mis abuelos sobre su época y su vida; quizá este relato sirva a mis nietos para algo de ese tipo, ellos son los principales destinatarios.

Para que este relato sea posible fueron claves los interrogantes y comentarios de Patricia Propersi y Gustavo Guevara, a quienes agradezco que me hayan brindado esta posibilidad.

 

La base de este relato son grabaciones realizadas en el año 2015.

Seguro hay desorden y repeticiones, pero es como fueron surgiendo; prefiero que sigan así antes que rehacerlo todo.

 

1ra. Etapa                    hasta 1954

2da. Etapa                   hasta 1975

3ra. Etapa                    hasta 1990

4ta. Etapa                    hasta 2015

 

Nací en 1939.

Una etapa es hasta los quince años. Hasta la incorporación a la vida política o a la actividad política, mejor dicho.

De ahí habría, se me ocurre, otra etapa hasta el ’75, que es la de la militancia más intensa.

Después una etapa oscura desde el punto de vista de lo que es la militancia. Quedé fuera de la actividad partidaria y casi inmediatamente se produjo la dictadura; quedé aislado. Mi relación con la actividad política en ese período fue muy escasa.

Eso, por un lado, y por el otro se dio que, en ese mismo período, del ’75 al ’90 digamos, mi actividad laboral estuvo centrada en la construcción y/o monitoreo de grandes obras, en diversos lugares del país.

El contacto con la vida política era mucho más condicionado, por la dictadura y por la actividad laboral.

Después, sería a partir del ’90, fue cuando entré a un cargo de dedicación exclusiva en la universidad, esa es otra etapa. Pude, muy rápidamente, encausar mi relación con la política a través de la actividad en la universidad. Por lo menos como las veo yo serían esas etapas…

miércoles, 11 de febrero de 2026

SOBRE LA REFORMA LABORAL DE MILEI

Lo que sigue es la reproducción de un artículo cuya autora es la abogada laboralista Luciana Censi

“Antecedentes

El proyecto de reforma laboral presentado por el PEN en fecha 9/12/2025, que se tratará en sesiones extraordinarias del Senado, tiene sus antecedentes normativos en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/23 del que importa varios de sus artículos, DNU 340/25 y en la “Ley Bases” sobre la que profundiza algunos conceptos desmejorando aún más los derechos de los trabajadores.

Por otro lado, su historial fáctico es la composición del mercado de trabajo donde los asalariados registrados llegan al 47,2%, los asalariados no registrados al 27,4% y los cuentapropistas al 25,4 % de la población económicamente activa (PEA).

Objetivos

Sobre esta base, la reforma laboral tiene los siguientes objetivos:

1. Permitir la libre disponibilidad y el abaratamiento de la fuerza de trabajo en el ingreso (alargamiento de periodos de prueba, interposición de mano de obra mediante empresas contratistas, limitación de la solidaridad en la tercerización), en el egreso (creación del FAL -Fondo de Asistencia Laboral- que permite desviar contribuciones patronales desde el sistema previsional hacia un patrimonio de afectación externo para abonar indemnizaciones futuras, exclusión de conceptos salariales para determinar el monto de las indemnizaciones por despidos, abono de indemnizaciones en cuotas) y en el proceso productivo del trabajador (disponer de elementos esenciales de forma unilateral o contractual, como por ejemplo la jornada, las vacaciones y el salario).

En síntesis, esta libertad de disposición en el proceso de trabajo que consagra el proyecto de ley implica una mayor explotación del trabajador en dos aspectos fundamentales: el tiempo de trabajo y el salario.

En el tiempo de trabajo, por ejemplo, porque autoriza que por acuerdo de partes, el trabajador labore más allá de las 9 horas diarias establecidas legalmente en nuestro país desde los años ‘30, pudiendo compensarlas en algún momento y en los salarios porque permite que el empleador pueda abonarlos de acuerdo al esfuerzo individual del trabajador.

Estos cambios presuponen que quienes contratan una relación de trabajo son personas que se encuentran en “igualdad de poder y decisión” para imponer sus deseos y necesidades: el empleador con su dinero, sus maquinarias y sus instalaciones y el trabajador con su cuerpo y su inteligencia; “libertad de contratación” a su vez enmarcada sobre un ejército de trabajadores desocupados o inmersos en el mercado informal esperando siempre encontrar un puesto de trabajo mejor.

El objetivo económico se ve claramente: aumentar la intensidad del trabajo bajando los salarios e incrementando la jornada y el objetivo político lo constituye el sometimiento de los trabajadores y trabajadoras para poder llevarlo a cabo.

2. No obstante, para cumplir con el objetivo político, se recurre a dos aspectos sustanciales, uno es el propio mercado de trabajo que de por sí disciplina a los trabajadores que se hallan en la formalidad temiendo ser desplazados hacia el mercado informal o hacia la desocupación y el otro la segunda parte de la reforma laboral que pretenden implementar: el derecho colectivo.

Para lograr la libre disponibilidad de la fuerza de trabajo no alcanza con una reforma del derecho individual, pues nuestro país cuenta con organizaciones sindicales fuertes y derechos colectivos que constituyen barreras para las fantasías patronales. Por eso también, la reforma prevé: desfinanciar a los sindicatos, fomentar la negociación colectiva por empresa vaciando a la negociación colectiva por rama de actividad (para que cada empresa pueda tener un CCT negociado con su sindicato de acuerdo a sus parámetros productivos o discrecionales, independientemente de lo que consigan los trabajadores de igual actividad que laboran, al lado, en el mismo parque industrial pero para otra empresa), sancionar y prohibir parte de la actividad sindical (a través de multas, denuncias penales y daños perjuicios contra los sindicatos y sus representantes), limitar la tutela sindical y restringir el derecho de huelga declarando a casi toda la actividad económica como servicio esencial o de importancia trascendental de manera de obstaculizar su ejercicio.

Las dos caras de una misma moneda: libertad empresaria para someter a los trabajadores por un lado y por el otro terminar con el sindicalismo (y su praxis) como único sujeto capaz de poner límite a la voracidad de los empresarios (o sea, a “su libertad”).

3. Sin embargo, como dije más arriba, la fragmentación del mercado de trabajo (trabajadores en relación de dependencia pero que se encuentran contratados de forma clandestina o en fraude a le ley laboral) es un antecedente y entonces mediante la reforma se institucionaliza, por fuera de la Ley de Contrato de Trabajo, a verdaderas relaciones laborales y se las enmarca en los contratos del Código Civil y Comercial de la Nación: es decir, legalizan lo que ya existe y le comunican a los cuentapropistas que no son trabajadores sino “autónomos” y a los trabajadores informales les anuncian que se paguen un monotributo y un seguro. Es decir: petrifican por ley su precarización.

4. Es así que los planteos de alguna parte de la oposición o del sindicalismo acerca de la “necesidad” de una reforma laboral en este contexto estructural resultan intencionalmente cómplices y si no lo son, desconocen cómo funciona el Derecho en la sociedad capitalista. En uno u otro caso, nos llevarán al fracaso y obstaculizarán el camino para una resistencia viable o al menos consistente”.


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