Muchas veces me he preguntado sobre lo interesante que hubiera sido poder conversar con mis abuelos sobre su época y su vida; quizá este relato sirva a mis nietos para algo de ese tipo, ellos son los principales destinatarios.
La base de este relato son
grabaciones realizadas en el año 2015.
Seguro hay desorden y repeticiones,
pero es como fueron surgiendo; prefiero que sigan así antes que rehacerlo todo.
1ra. Etapa pág. 1 hasta
1954
2da. Etapa pág. 8 hasta
1975
3ra. Etapa pág. 62 hasta
1990
4ta. Etapa pág. 75 hasta
2015
Nací en 1939.
Una
etapa es hasta los quince años. Hasta la incorporación a la vida política o a
la actividad política, mejor dicho.
De
ahí habría, se me ocurre, otra etapa hasta el ’75, que es la de la militancia
más intensa.
Después
una etapa oscura desde el punto de vista de lo que es la militancia. Quedé
fuera
de la actividad partidaria y casi inmediatamente se produjo la dictadura; quedé
aislado. Mi relación con la actividad política en ese período fue muy escasa.
Eso,
por un lado, y por el otro se dio que, en ese mismo período, del ’75 al ’90
digamos, mi actividad laboral estuvo centrada en la construcción y/o monitoreo
de grandes obras, en diversos lugares del país.
El
contacto con la vida política era mucho más condicionado, por la dictadura y
por la actividad laboral.
Después, sería a partir del ’90, fue cuando entré a un cargo de dedicación exclusiva en la universidad, esa es otra etapa. Pude, muy rápidamente, encausar mi relación con la política a través de la actividad en la universidad. Por lo menos como las veo yo serían esas etapas…
Nací en el 1939, en Rosario.
Mis viejos ya vivían en
Avellaneda 814, donde vive mi hija mayor ahora. Y el primer recuerdo que tengo,
vinculado a la política, es el del fin de la segunda guerra mundial, la Marcha
de la Victoria.
Tengo el recuerdo de ir
de la mano de mi madre… supongo que debe haber sido por calle Córdoba, que en
esa época no era peatonal y era la calle de las manifestaciones. Haber ido de
la mano de mi vieja, tenía seis años, era edad de tener recuerdos. Esa es la
imagen que tengo como primera manifestación en la que participé.
La marcha fue la
celebración por el fin de la guerra...
Mi vieja no fue
militante, aunque siempre estuvo vinculada... Hay toda una
historia de familia tanto por el lado de mi vieja como por el lado de mi viejo.
Mi abuela materna era rusa, de Crimea, y mi vieja había nacido en Bakú,
hoy capital de Azerbaiyan, que, en aquel entonces, pertenecía al imperio ruso,
vino acá cuando tenía siete años. Mi abuelo materno, Constantino Pichakchy,
murió en la cárcel en Siberia.
Mi abuela, cuando me lo
contó, estaba semi impedida, había tenido fractura de fémur y entonces, en una
escena de esas que son casi de película o de telenovela, me llamó y me hizo
sentar en la cama. No sé cuánto habré tenido, catorce o quince años, y me contó
la historia, que por otra parte para entenderla hay que remontarse a esa época,
porque si no, a la luz de hoy es medio difícil entender que era una historia
que no se contaba. Era contar algo muy privado.
Sí, Rusia, cárcel...
Pero más que por el asunto de cárcel era por el aspecto político, el macartismo,
la ley para inmigrantes, etc.
La ley de residencia se
ponía en juego en Argentina a principios del siglo XX. Mi vieja estaba
inscripta como nacida acá y no comentaba que ella era rusa; rusa en aquel
entonces, hoy sería de familia materna ucraniana, o tampoco, porque en realidad
eran más precisamente de Crimea, frente al mar Negro.
Entonces mi abuela me
contó la historia. Ella era partera, había tenido que ir a estudiar a Polonia,
porque en Rusia las mujeres no podían estudiar. Y no sé, eso creo que no me lo
contó, cómo conoció a su pareja, mi abuelo, que era griego.
Hace poco estuve
averiguando, porque
tenemos ganas de viajar ahora en marzo y queremos hacer una escapada hasta
Grecia. Estuve viendo que el mar Negro está
al sur Crimea y al norte de Turquía. La distancia es trescientos y pico de kilómetros, no es tanta.
Un griego que era
militante o vinculado al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Ellos se fueron a
vivir a Azerbaiyán, al puerto más famoso, como es Bakú. No sé por qué fueron a
vivir ahí y allí lo metieron preso.
Según lo que me dijo mi
abuela por tener encima los bonos o documentos de recolección de fondos para el
Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Eso tenía que ser en 1906 o 1907, era
cuando mi abuela estaba embarazada. Mi vieja nació en junio de 1907, no lo conoció
al padre.
Y tampoco sé, no recuerdo
si me lo contó o no, cómo supo de la muerte de Constantino, si le comunicaron
de alguna manera los compañeros o el mismo gobierno… la cuestión es que lo
llevaron a la cárcel de Siberia y nunca más lo vio.
Se sabe que murió, sí,
murió en la cárcel; por lo menos mi abuela eso es lo que me dijo.
Ella emigró en 1913,
seis o siete años después. Me dijo "si yo hubiera sabido que cuatro años
después iba a ser la revolución no me iba...".
Ella tenía acá por lo
menos dos hermanos y era esa cuestión clásica de la cadena, los que emigran van
llamando...vino en el '13, con mi vieja de seis años.
Las dos, y vino acá a
Rosario. Aquí se casó con un ruso, por lo que mi segundo apellido es
Wischnivesky, porque mi vieja está inscripta como hija de José Wischnivesky
nacida en Argentina.
Vivieron casi siempre
acá, en Rosario. Por ahí, al principio, se instalaron en Moisés Ville. Eso me
contó alguna vez mi vieja… El esposo de mi abuela era recibidor de cereales,
intentó poner una fábrica de manteca, pero se fundieron los ahorros y se
volvieron... Él murió –yo no lo conocí tampoco- mucho antes de que yo naciera.
Entonces por el lado de
mi vieja el origen es una familia judía, con la excepción del que había sido su
verdadero padre.
Fui a averiguar en la
sociedad helénica, hablé con uno de sus integrantes diciéndole que quería
viajar a Grecia porque mi abuelo...me dice "¿qué apellido?", le digo
"Pichakchy", nombre Constantino. Y dijo "no, entonces es de Asia
Menor, lo que pasa es que eso fue parte de Grecia, pero hoy es Turquía.”
Busqué datos y encontré
que los últimos griegos que echaron de Asia Menor, de Anatolia, fue en 1923.
Así que no sé cómo era la historia esa, si a él lo habían echado de lo que hoy
es Turquía…..
Una tía, hermana de mi
vieja, en el período ese de la década del '40, hasta el '45, estuvo seis meses
presa en el Buen Pastor, que era la cárcel de mujeres. El esposo de ella era
entrerriano, vino acá a estudiar Medicina y lo expulsaron de la universidad en
la década del '30, en la del 40 estuvo dos años preso, junto con el que después
fue intendente, Cándido Carballo, del '43 al '45. Así que el festejo ese del
fin de la guerra era el acontecimiento mundial y era también algo directamente
ligada a la historia de la familia.
Ese tío venía de los
gauchos judíos de Entre Ríos, del centro de Entre Ríos: Domínguez, Villaguay,
Basavilbaso; un tío de él era precursor de las cooperativas… Sájaro.
Si se busca, en
cooperativas entrerrianas, aparece como uno de los pioneros de las cooperativas
agrícolas.
Por ese lado una
familia vinculada a la historia de Rusia, y de la Unión Soviética; por eso
estaba mi vieja ahí, en la marcha de la victoria. Y del lado de mi viejo la
historia es distinta. Mi viejo era gremialista docente, era maestro; en la
familia de mi viejo eran seis hermanos, de los cuales cuatro eran maestros, dos
mujeres y dos varones. Vinieron tres de Italia y tres nacieron acá. Había un
séptimo que murió de muy chico. Una de mis tías, que era maestra en Puerto San
Martín, en Bella Vista, cerca de Puerto San Martín, vivía en Santa Fe y
Avellaneda y se tomaba el tranvía hasta Plaza Sarmiento, ahí tomaba el ómnibus
hasta Puerto San Martín y en Puerto San Martín la iban a buscar en sulquy para
ir a la escuela... Y hacía eso todos los días.
Mi viejo fue maestro en
San Lorenzo, cuando el camino era de tierra, si llovía se tenía que quedar a
dormir. Mi viejo fue maestro toda la vida, intentó estudiar Derecho, pero nunca
supe por qué no pudo hacerlo... Supongo que por razones económicas. Pero
siempre fue maestro y trabajaba diurno y nocturno. Y mi vieja era dentista.
Por eso yo no tengo
miedo frente al dentista, estaba acostumbrado a jugar con el torno que, dicho
sea de paso, era distinto al torno actual.
Odontología era una
carrera dentro de la facultad de Medicina. Mi vieja fue de las primeras mujeres
odontólogas. En la época en que, por ejemplo, las clases de anatomía, salvo las
de cuello y cabeza, se daban por separado para varones y mujeres.
Una vez, viendo fotos
le digo "escuchame, vieja, ¿por qué vos ibas a la facultad con
sombrero?". "¿Y cómo iba a ir sin sombrero?" me dice. Yo le
pregunté por qué y su respuesta fue dar vuelta la pregunta ¿cómo iba a ir sin
sombrero? Era lo obvio.
Mi viejo era
gremialista, no había un sindicato propiamente dicho, era la Unión del
Magisterio, el sector laicista, partidario de la ley 1420. Era de la época en
que los maestros no se decían o no se consideraban como trabajadores
estrictamente, tampoco eran reconocidos como profesionales, conceptualmente era
algo que estaba a mitad de camino entre una cosa y otra. Claro, no eran
trabajadores manuales. Y los que no eran trabajadores manuales, ¿quiénes eran?,
los profesionales. El maestro estaba en el medio, porque económicamente y
socialmente no era ni lo uno ni lo otro. Me acuerdo de una anécdota que
contaba, que alguien fue a ver a un diputado o a un gobernante para conseguir
laburo, para entrar en el ferrocarril, que no le dieron bola y entonces pidió
“no sé si me puede conseguir algo, aunque sea de director de escuela... ".
Todavía en aquella época había idóneos, no todos eran recibidos... Mis tías, mi
tío y mi viejo venían de una escuela muy buena, que era el normal de
Coronda.
En Coronda había una
escuela que era de las escuelas normales de nivel. Era de la época de las
Cossettini... Y bueno mi viejo estaba en la Unión del Magisterio.
Mi abuelo paterno era obrero
ferroviario, era italiano. Vino acá con tres hijos y tuvo acá otros tres. Mi
abuela, la esposa, era italiana y nunca habló una palabra de castellano. Vivía
en calle Rioja entre Avellaneda y Lavalle y nunca salía de su casa. Vestía de
negro, con pañuelo en la cabeza.
Era así por su origen,
campesino, la mujer para la casa, para tener los hijos y eso era toda su vida y
su fin en la existencia. Nosotros vivíamos a la vuelta, nunca fue a la casa
nuestra. Una de mis tías vivía a dos cuadras, tampoco iba allí. No salía de la
casa. No hablaba castellano. Pero no porque nadie se lo prohibiera ni porque mi
abuelo la obligara ni nada por el estilo.
Mis abuelos eran
originarios de Le Marche, de esa zona alrededor de Ancona, Loreto...
Mi viejo militaba en la Unión del
Magisterio...
Hay que tener en cuenta
que el Sinter (Sindicato de trabajadores de la educación de Rosario), fue el
pre Amsafé (Asociación del Magisterio de Santa Fe), apareció recién en la
década del '60. Mi viejo en el '57 fue vocal del Consejo de Educación de la
provincia, como representante gremial elegido en votación hecha en toda la
provincia. Él siempre tuvo una vida de gremialista, compartiendo la actividad
con otros destacados docentes, por ejemplo, Rosa Ziperovich.
Hay que tener en cuenta
que toda la década del '50 es la década del macartismo. Entonces para los
compañeros de mi viejo, los de la escuela nocturna, los maestros, era un
comunista inconfeso, yo recuerdo haberlos visto en mi casa en ocasión que mi
viejo los invitó a comer un asado y decían "¿che, y la foto de Stalin
dónde la tenés?".
Pero él nunca fue
militante partidario...Uno de mis tíos, hermano de él era del partido, y la
familia de mi vieja también... Pero él no.
Quizá desde, supongo,
un ángulo antidogmático. Y también probablemente por rechazo al sectarismo. ....
En la década del '30,
antes de la segunda guerra, el Partido Comunista, acá y en muchos otros lugares
del mundo adquirió una gran importancia. Viene al caso lo que dijo Perón en el
Congreso de enseñanza religiosa de 1953, que la clase obrera había estado
sometida a 40 años de “envenenamiento marxista”.
Me acuerdo que mi viejo
criticaba eso de “que no había que preocuparse por las cuestiones inmediatas
porque la revolución ya está a las puertas” refiriéndose sobre todo a la
actitud de algunos militantes allá por la década del 30.
Entre paréntesis, con
el asunto de nuestras bodas de oro, con Nega dijimos "vamos a buscar las
fotos que tenemos de ese momento"... Porque cuando nos afanaron, que
dieron vuelta la casa, quedó todo desordenado: fotos, papeles, ropa... Y por
ahí encontramos un paquete con las notas o tarjetas de felicitación del
casamiento, lo abrimos y sacamos el primer telegrama que aparece
"felicitación en nombre del comité provincial del Partido Comunista.
Florindo Moretti" ¡La primera que encontramos!
Nos casamos en
1966.
La primaria la hice en
la Escuela Nº 90 Franklin Delano Roosevelt, calle Córdoba al 3800.
Sí, se llamaba así,
ahora cambió.
Somos dos hermanos.
Y bueno, este relato
indica por qué estar ahí en el '45, en la marcha de la victoria, era una cosa
que involucraba a toda la familia directamente. Pero, por lo que me contaron,
era un acontecimiento... en un país como el nuestro, con tantos inmigrantes...
Hay una anécdota muy
linda que la cuenta la hermana mayor de Nega. Mi suegro manejaba una
cortitrilla, una máquina de las que se usaban en aquella época para cosechar, a
vapor.
Por ahí iba toda la
familia porque también laburaban en la cosecha, en parte de la cosecha que se
hacía a mano. Cuentan un montón de anécdotas y ella se acuerda de lo del día
que se comunicó oficialmente que terminó la guerra.
Algún detalle por ahí
se me escapa, creo que era una campana lo que tenían, o una bandera. Claro, no
tenían reloj pulsera ni celular. Entonces mi cuñada, la hermana mayor de Nega,
estaba en la chacra, “en las casas”, donde estaba con la madre trabajando en la
cocina. Creo que era una bandera lo que se usaba al mediodía, para avisar que
era la hora de cortar para ir a comer. Era inminente el fin de la guerra y mi
suegro le había dicho que, si avisaban eso, hiciera señas con la bandera.
No sé si era por la
radio o alguien del pueblo fue a avisar, estaban a la expectativa…Entonces
levantaron el trabajo y se juntaron a festejar el fin de la guerra…
Sí, incluso aun sin
estar en contacto con sus parientes que habían quedado allá… Porque muchos
tenían lazos cortados, no tenían relación con la familia. Pero tenían parte de
su vida allá.
Bueno, ese es el primer
recuerdo que tengo de asociación a la política. Y después, del ’46. Enfrente de
mi casa había una Unidad Básica. Gente que se reunía, creo que debe haber sido
en las elecciones, las del 4 de febrero del ’46, festejando y nosotros mirando
desde la puerta de enfrente. Y mi vieja diciendo que había que quedarse acá,
tener cuidado.
Porque podía ser
peligroso… no se sabía qué podía pasar, que hubiera un enfrentamiento –supongo
yo - o represión frente a los festejos. Esos son los dos recuerdos que me
quedan de esa época… los más antiguos digamos.
Mi viejo durante un
tiempo no trabajó como maestro; pidió, o le ofrecieron, trabajar -en el ’48 o
’49 debe haber sido- en la revaluación general inmobiliaria. Durante el
gobierno de Perón hubo un lema que era “catastro más revaluación igual
justicia”. Eso lo tengo muy grabado porque a su vez, rememorándolo desde mi
profesión, lo cuento muchas veces, agrimensura es una profesión muy vinculada
al tema del catastro.
En aquella época, para
presidir las mesas electorales, para hacer catastros, para hacer censos, se
recurría a los maestros. Era el sector con una llamemos -me invento yo el
término– policultura, que podía relacionar unas cosas con otras y con las
personas, que, además, eran muchos, un número importante de gente. Sí, que
podía relacionar personas de un nivel con personas de otro nivel. Entender a un
analfabeto como a un intelectual.
Mi viejo estuvo
trabajando en eso. Porque a su vez él tuvo problemas por su negativa…era
obligatoria la afiliación al Partido Peronista y mi viejo no se quiso afiliar.
Él rindió concurso para director, entró en el escalafón, pero nunca lo
nombraron. Porque para que se efectivizara la designación tenía que presentar
la ficha.
Tengo la comunicación
donde le indican que debe presentarse para ser nombrado y debe acudir con la
constancia de la respectiva Unidad Básica.
Mi vieja la terminó
presentando, creo que por madre, es más, madre judía ¿Qué quiero decir con
esto? Con el pragmatismo…beneficiar a la familia.
Ella había estado
diecisiete años ad-honorem como
dentista municipal dedicación parcial, no la nombraban, entonces llegó un
momento que dijo “bueno, presento y ya”. Y eso generó en un momento en alguna
reunión de familia ampliada, en navidad, alguna discusión “sí, pero yo nunca me
afilié como vos”.
Y claro, la familia
tenía varias vinculaciones. Por el lado de mi viejo, mi tía esa que iba a
Puerto San Martín, el esposo que era ferroviario – murió antes de que yo
naciera - pero ahí habían quedado contactos. Mis primos estuvieron en la
Federación Juvenil Comunista (la Fede), y mi prima se casó con un hijo de un
empresario metalúrgico que era aparato encubierto del PC, del grupo de Gelbard,
de los que lo formaron a Gelbard –mucho después en 1973, Gelbard fue ministro
de Economía de Perón– y aquel empresario era presidente de la Federación
Gremial del Comercio y la Industria de Rosario y presidente de la Comisión de
Amigos del Cardenal, de Caggiano. Así que había una mezcla ahí…
Cuando iba a la primaria
yo iba a clase de Moral. No iba a religión, iba a moral, la clase daba una de
mis tías, la menor, era maestra en mi escuela; de los grados salíamos en la
hora de religión los que íbamos a moral y nos juntábamos en una de las aulas…
Éramos pocos, juntábamos
menos que un grado entre los de todos los grados. No me acuerdo bien, pero la
sensación que tengo es de diez o quince chicos en una escuela que tenía todos
los grados.
No recuerdo que para mí
haya sido fruto de una decisión. Lo tengo más como algo que no podía ser de
otra manera.
No recuerdo en ningún
momento ni que yo haya preguntado, pero tampoco que me hayan dicho. Era un
hecho natural, incluso la maestra de moral era mi tía.
En mi casa no había
ninguna actividad religiosa ni yo era bautizado ni iba a la iglesia nadie… Así
que era lo lógico.
En absoluto hubo
conflicto con compañeros. En ese sentido no recuerdo ninguna…Es más, diría que
las cosas eran medio confundidas. Recuerdo un día que yo me quedé, no sé si
porque la clase de moral ese día no se podía hacer, en la clase de religión y
por ahí quise contestar una pregunta. La clase de religión la daba la misma
maestra del grado.
No iba un cura. Por eso
tampoco tenía un carácter tan especial…
Vivíamos en Avellaneda y Córdoba, a dos cuadras de la escuela. En esa época
los pibes íbamos solos a la escuela, no recuerdo que mis viejos me hayan
llevado. Supongo que en primero infantil me habrán llevado los primeros días,
pero después íbamos todos los pibes juntos y volvíamos juntos. El policía que
estaba en la esquina y que se paraba en la puerta de la escuela todos los días cuando
salíamos, era el suegro de mi primo que vivía tres cuadras más allá.
En verano jugábamos al
fútbol como seis horas por día, desde las 2 de la tarde hasta que se ocultaba
el sol. En un terreno que ahora está ocupado por la estación de servicio que
está en la esquina de Avellaneda y Córdoba. La estación de servicio estaba,
pero era muchísimo más chica, e inmediata a la estación había una franja que
había sido ferrocarril. En esa franja ahí jugábamos. No jugábamos al fútbol,
jugábamos a la pelota.
En invierno no lo tengo
tan claro, pero en verano era desde después de comer hasta que se ocultaba el
sol. Por ahí les digo a mis nietos, que cada tanto tienen una pelota nueva, que
en ese entonces comprar una pelota requería hacer una rifa para juntar la plata,
salíamos a vender por todo el barrio y con eso se lograba comprar una pelota.
Era un acontecimiento del grupo. Pelota individual lo que se dice “el gordito
de la pelota”, era un caso especial que alguien la tuviera como propiedad
privada. Pelota digamos formal, no una pelota hecha con trapo o con cosas…
En la secundaria fui al
Politécnico.
Digamos que nunca
estuvo en discusión porqué al poli.
Pienso…primero la época, yo entré en el ’52,
era época de desarrollo industrial, de construcción, del Plan Evita, mi primo
era técnico constructor, el otro primo político ingeniero civil. Creo que
siempre el tema matemáticas, física, me gustaba. No porque no me gustaran otras
cosas, pero me gustaba. Entre las alternativas estaba el bachillerato -Nacional
1, Nacional 2- eso era ni fu ni fa, no era nada, … Salías para poder entrar a
la universidad nada más.
Otra era o el
magisterio, en el Normal 3 para varones, o el Superior de Comercio. Eran las cuatro
opciones. Mi hermano también fue al Politécnico.
Había otras escuelas
técnicas sí, pero el Politécnico era… como es ahora, el de más prestigio.
Estaba el Industrial 4, el de técnico constructor que estaba en calle
Corrientes, había varios industriales, de química, de construcción, de
mecánica. Fueron escuelas que en esa época crecieron. Pero en esa época el más
importante era el Industrial, se llamaba así, Escuela Industrial Superior de la
Nación.
Iba en tranvía, en el
16, que pasaba frente a mi casa, cuarenta y cinco minutos….
Teníamos clase los
sábados. Ahí fui también a moral –Ética y Moral se llamaba- y en esa materia
llegamos a tener clase los sábados a la tarde.
Los horarios de clase eran
desde la mañana temprano y algunas tardes. Algunas tardes, no todas. Y no como
tienen ahora todo corrido. En esa época el almuerzo era ineludible…pero no
sonaba como nada especial o nada raro ir y volver. Y el sábado tampoco sonaba
como nada especial. Era la época en que recién, hacía no mucho, se había hecho
la conquista del sábado inglés, el sábado se trabajaba medio día. Así que no
sonaba tampoco raro…
Antes, durante la
primaria, recuerdo la marcha de Pérez-Rosario de 1950. Esa marcha pasó por la
esquina de mi casa, por calle Córdoba; era para que no se mandaran soldados a
la guerra de Corea.
Yo tenía once años. Esa
me acuerdo haberla visto. Lo de la guerra de Corea era también una cuestión muy
importante. Perón había dicho “se hará lo que el pueblo quiera”, finalmente no
se enviaron tropas.
Era la época de plena
guerra fría, de macartismo, eran temas que… Por lo menos en una ciudad como
Rosario creo que de un modo u otro abarcaban a la mayoría de la población.
Digo la mayoría porque habría sectores que
quizá no, pero no había una gran cantidad de población totalmente ajena a los
hechos internacionales.
Además, con mucha
vinculación con Europa, creo que entonces predominaba una cultura bastante
cosmopolita, con un pensamiento que abarcaba al menos gran parte del mundo,
para peor, para mejor, de derecha, de izquierda, fascista, antifascista. Si
quiero comparar, creo que ahora hay una parte de la población prácticamente excluida
del sistema, a la que los temas mundiales le son bastante ajenos, apenas si
está en el tema del día, el de la supervivencia.
La gran mayoría de la
población eran trabajadores o burgueses. Yo siempre lo dije, Rosario no era una
ciudad con oligarquía terrateniente, un detalle no menor es que ni siquiera
había sido fundada.
Claro, no solo por la
tradición, sino porque el que lograba hacerse rico acá, casi seguro se iba a
vivir a Buenos Aires o a Europa (ahora a Puerto Madero).
Hoy hay otra parte de
la población que tiene origen en la migración interna, que no tiene esa
relación con Europa, con el mundo, en su historia personal, familiar.
Ahí estaba muy presente
el poblamiento inmigratorio de origen europeo.
Claro, en la década del
’50, gran parte de los inmigrantes no eran solo los abuelos, en muchos de los
casos eran los padres.
Después de la segunda
guerra, en el ’48, hubo una oleada también muy grande, sobre todo de italianos.
Estaban los italianos del otro siglo, después los italianos de principios de
siglo y después los italianos de la segunda guerra.
En ese entonces fue la
marcha Pérez-Rosario, creo que, entre otras cosas, eso influyó para que hubiera
tanta gente preocupada por ese tema de mandar soldados argentinos a la guerra.
Porque la guerra tenía un significado bastante próximo. Había terminado la
segunda guerra hacía cinco años. Hacía cinco años que se había festejado el fin
de la guerra ¿y ahora mandar de acá? Esa manifestación la vi pasar por la
esquina de mi casa. Porque por otra parte esa era una esquina donde Avellaneda
era el último bulevar, era casi que empezaba, no tan marcado, pero empezaba otra
ciudad. Las cloacas llegaban hasta Avellaneda, y Córdoba era la arteria por
excelencia de la ciudad de Rosario. Después en el ’55 también ese cruce fue…
Tengo recuerdos también de ahí muy vívidos por las manifestaciones en el ’55 después
de la caída de Perón.
Manifestaciones muy
grandes. Ahí ya estaba la migración interna, ya había una población proveniente
del interior del país, incluso de países vecinos, lo que el diputado radical
Sammartino, en 1947, llamó el “aluvión zoológico”. Y recuerdo una escena que la
tengo muy grabada.
En el medio de la
calle, el que vivía a media cuadra, que había sido guardabarrera ferroviario,
vivía en la casa que era del ferrocarril, había puesto una unidad básica,
enfrentó a las tropas, a los gritos abrirse la camisa y decir “tiren, hijos de
puta, acá estamos los peronistas”, soldados, pobres, que eran colimbas.
Me acuerdo haber ido a
la unidad básica cuando en la escuela nos decían que fuéramos a buscar folletos
para sacar datos para hacer la composición sobre el Plan Evita.
En el 55 fueron días y
días de manifestaciones, todas las de zona oeste pasaban por Avellaneda y
Córdoba. En una de esas llegaron tropas a bajarse de los camiones, formarse
ahí, este tipo ponerse ahí para desahogarse…
Cabe la pregunta ¿las
tropas qué hacían? ¿Reprimían?
Ahí no vi represión, trataban de contener, amedrentar. Se formaban para amedrentar. Pero en ningún caso vi que llegaran a la represión.
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