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lunes, 19 de junio de 2017

ACERCA DEL TITULO PROFESIONAL

 Aldo O. Mangiaterra                                                            Junio de 1998                                                
Publicado en el Nº 22 – Julio/Agosto de 1998 – en el Boletín Informativo del Colegio de Profesionales de la Agrimensura de la Provincia de Santa Fe – Distrito Sur

En el número 20 de este boletín se ha publicado un artículo del Ing. Moretto titulado "Ingeniero o Agrimensor"

Al leerlo atentamente surge evidente que tras la apariencia de una discusión sobre el nombre del título profesional, en realidad lo que se está discutiendo es la orientación de la carrera.
Moretto dice que "....el Agrimensor.........actúa determinando los contornos de los inmuebles........ubica los límites.......crea parcelas.......en todos los casos, se ocupa  del contorno, de la forma, del continente del objeto territorial y nunca incursiona sobre la materia". Es decir, la actividad del Agrimensor sería exclusivamente la mensura.

Aún aceptando que fuera sólo esa la función del Agrimensor, ¿ es posible llevarla a cabo pensando sólo en "los contornos, los límites, la forma" ? Si no se considera la materia comprendida, es decir el suelo, su calidad, su aptitud productiva o urbanística, su ubicación relativa, su inundabilidad o su erosividad, la cantidad y calidad de las construcciones, etc., ¿ como es posible efectuar avalúos ? ¿ con qué criterio proyectar las divisiones ? ¿ porqué trabajar con tolerancias diferentes en su medición, si lo que importa es tan solo su forma y dimensión independientemente de cuál es su contenido ? ¿ da lo mismo que se trate de una porción de desierto o de tierra ubérrima ? Pareciera que sí, según la afirmación conceptual de Moretto; sólo  determinar y medir límites (que respondan únicamente a causas  jurídicas, políticas o económicas) y registrar.


La agrimensura, como todas las profesiones, procura desarrollarse y va adaptándose a las nuevas necesidades que le plantea la sociedad.
En particular en nuestro país la Agrimensura jugó un papel esencial en el proceso de expansión de la frontera agropecuaria que va desde 1860 a 1930. En la Argentina agroexportadora, abierta a la inmigración, en el período en que se fundaron casi todas las localidades de la Pcia. de Santa Fe, la labor del Agrimensor era sinónimo de progreso, de avance, de transformación de la tierra improductiva en tierras de laboreo agrícola.
El Agrimensor diseñaba y replanteaba los pueblos y su colonia, lo que constituía un proyecto de explotación agropecuaria y de vida urbana para ese fin.
Para ello había que considerar cuestiones diversas: escurrimiento de las aguas superficiales, relación con las vías de comunicación, extensión de las chacras acorde a un sistema de producción familiar (teniendo en cuenta las características del suelo y la tecnología de la época), superficie adecuada para quintas suburbanas, terrenos urbanos para vivienda, comercio y servicios, su cantidad y dimensiones, con previsión de futuro y acorde a las pautas culturales, políticas, educativas, etc. de la época. Es decir había que manejar variables económicas, productivas, culturales y urbanísticas. Así se efectuó una labor que transformó, y vaya si lo hizo, la materia en cuestión, es decir el territorio objeto del trabajo. 
No es casualidad que en la literatura de la época apareciera el agrimensor como uno de sus protagonistas, tanto en la ficción literaria como en la poesía (por ejemplo Quiroga y  Pedroni).


Con la crisis mundial del año 30 cesa la Argentina agroexportadora, se detiene la expansión de la frontera agropecuaria y la agrimensura decae. Su papel queda restringido a la ejecución de mensuras por transferencias inmobiliarias. El agrimensor se convierte en auxiliar del mercado inmobiliario, a la sazón con gran preeminencia del notariado.
Cercana la década del 50 aparecen otras necesidades: planes masivos de vivienda, se plantea en el plano político la "función social de la propiedad", expansión de las vías de comunicación, obras vinculadas al tema energía (hidroeléctricas, petróleo, etc.), surge el régimen de propiedad horizontal. Todo ello configura un requerimiento creciente: contar con información especializada sobre el territorio y una mejor administración de la misma. Se requiere cartografía, replanteo de grandes obras, urbanizaciones y catastro actualizado (jurídico y valuatorio).
En ese marco se fueron perfilando algo así como dos corrientes, dos tendencias en la búsqueda del perfil profesional.
Una de ellas buscó para el agrimensor una figura lo mas parecida posible al Escribano; éste da fe de personas y derechos; el agrimensor lo hace de los hechos, y por tanto la mensura es su actividad, como la del Escribano es la escritura.
Otra corriente buscó, a partir de mantener la mensura como campo de acción profesional, extender el mismo al conjunto de la información territorial, tanto a su obtención como a su manejo y aplicación con fines jurídicos, valuatorios, productivos, urbanísticos, etc.; desde la parcela hasta la región, desde la medición terrestre a la fotogrametría y la imagen satelital, desde el plano de mensura a la cartografía temática, desde el replanteo de un lote al de una gran obra.

Las cosas, aunque trabajosamente y no sin contramarchas, van en este último sentido. Así lo expresa la definición adoptada por la FIG (Federación Internacional de Geómetras) a la cual está adherida la FADA (Federación Argentina de Agrimensores), que incluye para la Agrimensura (entre otras) las siguientes actividades:
"La determinación de la ubicación de los objetos en el espacio, como así también de "los elementos físicos, estructuras y trabajos de ingeniería, en, arriba, o debajo de la "superficie de la tierra.
"El estudio del ambiente natural y social, la mensura de la tierra y de los recursos "marinos y el uso y desarrollo del planeamiento en áreas urbanas y rurales.
"La planificación, desarrollo y reorganización de la propiedad urbana y rural tanto del "suelo como de su edificación.
"El planeamiento, mensura y la administración de las obras (construcciones) "incluyendo la estimación de costos.
"La confección de planos, mapas, registros, cartas e informes.
Lo mismo sucede con las incumbencias para Agrimensor e Ingeniero Agrimensor fijadas en la resolución 432 del año 1987 del Ministerio de Educación de la Nación, las cuales incluyen (además de la mensura y otras actividades):
"Realizar e interpretar levantamientos planialtimétricos, topográficos, hidrográficos y "fotogramétricos, con representación geométrica, gráfica y analítica.
"Realizar interpretaciones morfológicas, esterefotogramétricas y de imágenes aéreas "y satelitarias.
"Estudiar, proyectar, dirigir y ejecutar sistemas geométricos, planialtimétricos y "mediciones complementarias para estudio, proyecto y replanteo de obras.
"Efectuar levantamientos geodésicos, inerciales y satelitarios.
"Elaborar e interpretar planos, mapas y cartas temáticas, topográficas y catastrales.
"Determinar el lenguaje cartográfico, símbolos y toponimia.
"Participar en la determinación de la renta potencial media normal y realizar la "delimitación de las zonas territoriales.
"Participar en la formulación, ejecución y evaluación de planes y programas de "ordenamiento territorial.
En esa misma línea se ubican los cambios operados en la currícula de Agrimensura de nuestra Universidad a partir de 1985 y reafirmados en este último plan de estudios del año 1996, el que adopta como propias las incumbencias de la resolución 432, recién citada, pero además, al explicar el "Perfil del título" dice los siguiente:
"Posee los conocimientos necesarios para la realización de la captura, procesamiento, "análisis y representación de información espacial desde un punto de vista global que "le permitan: el diseño y ejecución de sistemas de registración de inmuebles, la "determinación, delimitación y valuación del espacio territorial, la participación en el "ordenamiento territorial, el relevamiento de la superficie y del subsuelo terrestre, la "determinación del apoyo y construcción de las estructuras geométricas implícitas en "todo tipo de obras de ingeniería, la generación de cartografía temática y de sistemas "de información georreferenciados.
Asimismo, en la comunicación publicada por el Colegio de Profesionales de la Agrimensura Distrito Sur en el diario La Capital, con motivo del "Día del Agrimensor", dice en su párrafo final:
"Preservar el ambiente, controlar los cambios de la biosfera a toda escala, garantizar "la paz evitando guerras y conflictos, asegurar un uso racional de los recursos "naturales, son objetivos a los que la agrimensura contribuye grandemente.

En el artículo de Moretto hay varias cuestiones que pueden discutirse, como por ejemplo la confusión entre ciencia y profesión, o la oposición entre materia y forma, o la original afirmación de que la ingeniería trabaja sobre la materia sin tener en cuenta su forma ni su ubicación en el espacio (¿ cómo sería el proyecto y la construcción de una carretera sin tener en cuenta su forma ni su ubicación en el espacio ? ). Pero temo abusar de la paciencia de los lectores.
Por eso, mas allá de opiniones divergentes, me remito a la propuesta de Moretto que propone dos carreras, la una, ".....con título de Ingeniero, en asuntos territoriales, del medio ambiente, para autorizar implantación de obras según la zona, que sistematice el agua y otros recursos naturales........., con conocimientos topocartográficos. Luego un título de grado: Agrimensor, geodesia, mensuras, catastro, ordenamiento territorial." Moretto recalca la idea: un Ingeniero puede hacerlo todo (aunque no sepa geodesia) salvo mensuras; el Agrimensor sólo mensuras.
Moretto se empeña en dividir lo que la experiencia ha decidido unir, decisión que se expresa en la definición de la FIG, las incumbencias oficiales, los Congresos de Agrimensura, los planes de estudio de nuestra Escuela de Agrimensura y de casi todas las del país y del resto de América Latina, y sobre todo y fundamentalmente en el diario accionar de muchísimos colegas que trabajan y aportan en actividades que ya hoy son  patrimonio de la Agrimensura y que no se reducen al ámbito de la mensura.

LO EXPLICABLE Y LO MISTERIOSO


Se puede explicar, aunque no justificar, la actitud de algunos arquitectos e ingenieros civiles que quieren ampliar su campo de acción a expensas de otras profesiones, por ejemplo la agrimensura. Hasta aquí lo explicable.
Lo misterioso es que en el ámbito de la Agrimensura haya quienes pugnan por restringir el campo de acción profesional, negando la ampliación que ya se ha producido y se viene produciendo. Seguramente la Agrimensura es la única profesión en la que se expresa una tendencia interna a impedir su expansión y a renegar de parte de los méritos adquiridos. Esto es lo misterioso.
Por ejemplo el profesor Toledo, en la Revista de la FADA Nº 11 del año 1997, pag. 16, afirma que Ingenieros, Arquitectos, Geólogos, Agrónomos, etc., tienen adecuados conocimientos de Topografía como para relevar la superficie y replantear  las obras que el ejercicio de su profesión requiere. Esa afirmación, a esta altura, resulta misteriosa. Quienes ejercen la profesión saben que, tales profesionales, en la mayoría de los casos (obviamente excluímos a los aventureros) recurren a agrimensores cuando deben resolver un problema topográfico, incluso a veces de escasa complejidad, en primer lugar porque carecen de la preparación adecuada y además porque su experiencia le indica que ganan en rapidez, seguridad y economía.

EL DESAFIO
Hay una creciente demanda de información territorial. La Agrimensura está sometida a un desafío. Si lo acepta y juega un papel activo en la optimización del uso del suelo rural y urbano, en la producción de cartografía y sistemas de información geográfica, en la construcción de obras y por supuesto en el desarrollo de un catastro moderno y multifinalitario, la Agrimensura puede desarrollarse y crecer en nuestro país. De lo contrario será una profesión en retroceso, relegada al papel de auxiliar del tráfico inmobiliario.

EN CUANTO AL TITULO
Aclarada la cuestión sobre la orientación de la carrera, podemos hablar del "nombre" del título profesional.
Debe quedar claro que no hay "nombre", por altisonante que sea, que por si mismo resuelva la jerarquización de la profesión. Tal  jerarquización  depende, en primer lugar, de la actitud colectiva para responder al desafío mencionado, pero también, y en no pequeña medida, del aporte individual, incluyendo la seriedad y responsabilidad con que cada uno actúe en el ámbito en que le toca desempeñarse.
No obstante es conveniente que el "nombre" del título reuna dos características: identificar la especialidad y atender el necesario reconocimiento social.
Considero que "Ingeniero Agrimensor" es el que mejor refleja ambas características  hoy en la Argentina, aunque por supuesto  tengo el mayor respeto por opiniones diferentes al respecto.
En los grandes campos que caracterizan las profesiones universitarias en nuestro país: economía, derecho, medicina, ingeniería, ciencias sociales, etc., la práctica y la historia ubican a la agrimensura dentro del amplísimo campo de la ingeniería (que no debe ser confundido con sólo ingeniería civil). Así lo reflejan también las titulaciones de la mayor parte de las universidades de nuestro país y del mundo hispano-americano.
Entiendo sí que el "nombre" del título puede dar lugar a un intercambio interesante, pero no debe transformarse artificiosamente en motivo de divisiones o banderías, menos aún si lo que se pretende discutir es la orientación de la carrera.



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