Aldo Mangiaterra abril
de 2013
Compañeros de La Unidad :
Sobre
las elecciones de consejeros estudiantiles no hago comentarios. Hace ya trece
años que concurro al escrutinio y veo resultados que, además de la satisfacción
que me producen, alimentan mis convicciones.
Lo
que sigue lo escribí antes de las elecciones, pero no lo mandé porque ustedes
estaban naturalmente absorbidos por esa tarea.
En
primer lugar quiero expresar mi respeto por el boletín sobre Educación. Revela
seriedad, esfuerzo y nivel característicos de quienes integran La Unidad.
En
el capítulo “Presentación” dice “……nos vemos entusiasmados por la potencialidad
que tenemos colectivamente y nos vemos impulsados a compartir algunas
reflexiones propias, que esperamos se conviertan en aportes a lo colectivo y al
debate entre compañeros……..”. Comparto ese espíritu y me sumo con opiniones que
a continuación expongo.
Comparto plenamente lo expresado en “Reflexiones finales” cuando afirma que el aparato educativo está al servicio del sistema de relaciones sociales y productivas que lo contiene y que sería ilusorio pensar un cambio real sin plantear una alternativa al sistema capitalista al que la educación actual responde.
Entiendo
que esa es la premisa fundamental desde la cual se debe abordar el tema de la
educación. La comprensión de la misma significa un salto de calidad para
quienes participamos en el campo educativo y ejercemos la crítica del actual
sistema y, de ser consecuentes con ella, lo que cabe es adoptar una actitud
revolucionaria en el campo de la política, tanto educativa como general.
Naturalmente
surge la pregunta de página 18: ¿Qué HACEMOS?
Acá
doy paso a algunas reflexiones propias y me voy a referir en particular a la
universidad estatal.
Considero que son
cuatro los temas principales que definen cual es en definitiva el tipo de universidad
Contenido
de la enseñanza
Autonomía
político-académica y recursos presupuestarios
Participación
de estudiantes y docentes en su gobierno
Composición
social del estudiantado
Pretendo poner de
manifiesto esenciales rasgos contradictorios de la universidad estatal
argentina:
- por un lado un contenido de la enseñanza en
el cual predominan netamente las concepciones ideológicas hegemónicas en la
sociedad y por el otro la subsistencia de libertad ideológica que
posibilita el discurso crítico desde sectores de docentes y estudiantes
- por un lado dependencia del poder
político, principalmente presupuestaria, y por el otro un importante grado de autonomía,
con actividad política y participación de trabajadores y estudiantes en su
gobierno
- por un lado un acceso limitado a
capas restringidas de la población, fundamentalmente por razones económicas y
por el otro una integración relativamente masiva, por su número, incluyendo
estudiantes que trabajan
Seguramente la
conquista principal de la Reforma Universitaria de 1918 es precisamente
ésa:
una universidad relativamente contradictoria
en medio de la sociedad capitalista, lo que permite la acción social y política
del movimiento docente y estudiantil junto al pueblo e incluso, en ocasiones,
la actuación de la propia institución en tal sentido.
La gratuidad y el
ingreso irrestricto permite que los estudiantes universitarios argentinos
provengan, en su gran mayoría, de las capas medias, es decir de sectores
sociales con intereses objetivos contradictorios con los de la gran burguesía
dominante. Es mas, en muchos casos se trata de sectores que han sufrido fuertes
crisis, se han empobrecido relativamente y vienen disminuyendo su participación
en el reparto de la riqueza. A esto se suman las dificultades, económicas en
primer término, pero también específicas de la universidad, como sucede en
muchos casos por edificios inadecuados, insuficiencia de docentes, baja calidad
de la enseñanza, etc., que hacen que sus reivindicaciones resulten
contradictorias con lo que el sistema político-social les brinda.
Por otra parte el
cuerpo docente se compone cada vez más de trabajadores asalariados, que pugnan
por sus reivindicaciones, particularmente la salarial y muestran a los
estudiantes un panorama conflictivo.
En estas
condiciones, la universidad estatal argentina no es un coto cerrado de las
grandes corporaciones y de las instituciones rectoras del sistema
político-social, como lo son las universidades privadas.
La universidad
estatal argentina es parte del campo de batalla dentro del cual se expresa y
desarrolla la lucha entre los intereses de distintas clases y sectores
sociales.
Allí actúan
partidos, organizaciones, sectores políticos, agrupaciones, sindicatos, que de
un modo u otro, en mayor o menor medida reflejan esos intereses.
La experimentada
burocracia universitaria (de distintas pertenencias partidarias) pone en juego
no sólo sus ideas sino también su arsenal de herramientas de dominación, entre
ellas la corrupción e incluso medidas represivas y discriminatorias.
No obstante nada ha
impedido que, a lo largo del tiempo, se desplieguen fuerzas, sobre todo
estudiantiles, cuestionadoras del modelo de universidad y de país y que hayan
logrado expresarse interna y externamente, participando también junto a otras manifestaciones
populares. ¿Cómo explicar, si no, la unidad obrero estudiantil en el Cordobazo
y el Rosariazo; la actitud de las gobiernos iniciados por Onganía y Videla con
respecto a las universidades; el aporte de la inmensa mayoría del arco
universitario en la lucha por los derechos humanos; o bien el papel detonante y
la participación masiva de docentes y estudiantes en la rebeldía del 2001 que,
entre otras cosas, dio lugar al surgimiento de LA UNIDAD ?
Así vistas las
cosas entiendo que el papel de quienes accedimos a una conciencia
revolucionaria es la lucha en diferentes planos vinculados entre sí.
- uno de ellos es la disputa de la
subjetividad (en términos utilizados por el Boletín), es decir la lucha de
ideas para hacer comprensible la esencia de la actual sociedad, denunciar las
injusticias y desnudar las falacias con que se reviste y hacerlo en particular
con el sistema educativo.
- otro es el reivindicativo específico, que procura
reformas concretas, y a la vez va educando
en la lucha y facilitando el acceso a la comprensión de las cuestiones
esenciales.
- otro es la disputa de poder; acceder en
alguna medida, aunque sólo sea precaria y provisoria, a instancias directivas,
con el objetivo de convertirlas en plataforma de acción reivindicativa y de propaganda
política.
- por
último creo que existe un plano de acción consistente en procurar ligar las
luchas específicas con las del conjunto del pueblo, tratando de sumar fuerzas y educar en la solidaridad
popular.
Vuelvo a la pág. 18
Me permito proponer un cambio en el último
párrafo del Boletín:
creo que donde dice “Aunque ahogados dentro de
un sistema y una historia…..”, debería decir “Orgullosos de nuestra actitud y
nuestra historia……”
En lo que sigue me
tomo la libertad de expresarme con libertad (valga la redundancia) en algunas
cuestiones abordadas en el Boletín, pero sin seguir un orden de jerarquía e
importancia.
Sobre el conocimiento
El conocimiento es
el producto de la actividad humana en procura de conocer las leyes del
desarrollo de la naturaleza y la sociedad.
Según Marx las
fuerzas productivas están compuestas por los medios de producción, los seres
humanos con capacidad de trabajo y los conocimientos que estos poseen. Naturalmente
el capitalismo procura convertir al conocimiento en mercancía útil al proceso
de acumulación. Hay empresas que almacenan y producen conocimiento y lo venden
en el mercado; quizá el caso mas típico sea el de las universidades privadas
norteamericanas, aunque les cabe también a las universidades privadas argentinas.
A diferencia de
otros productos de la actividad humana el conocimiento no es una mercancía por su
propia naturaleza. Hay productos que sí lo son; para mencionar ejemplos diremos
que la nafta es necesariamente mercancía, lo mismo las computadoras; nadie
produce (ni puede hacerlo) nafta o computadoras sólo para uso propio.
Existe software y
numerosas publicaciones (libros, artículos, películas, música), algunos de
valía altamente significativa que son conocimiento de uso público y gratuito.
Hay productos que
son mercancía en determinadas condiciones y en otras no. Un gorro tejido por
una abuela para su nieto no es una mercancía, pero un gorro similar producido
en una fábrica y puesto en circulación comercialmente es mercancía.
El capitalista
puede apropiarse, y de hecho lo hace, de ciertos conocimientos, incluso
proteger su propiedad privada mediante leyes, cláusulas de confidencialidad,
patentes, etc.. Quizá el caso más difundido sea el de la fórmula de la Coca-Cola.
Pero los
capitalistas no pueden apropiarse de todo el conocimiento por diversas razones,
entre otras porque el conocimiento incluye ideas en pugna con sus intereses,
dado que cuestionan nada menos que la propiedad privada de los medios de
producción.
La universidad
estatal argentina, por la gratuidad y el ingreso irrestricto, constituye un
fenomenal aparato de distribución (y en menor medida de producción) del
conocimiento que, en tales condiciones, no asume la forma de mercancía como
predominante. Precisamente eso es lo que reclama la Organización Mundial
de Comercio, declarar al conocimiento como mercancía. Justo es reconocer que
tanto el gobierno argentino como el sistema universitario estatal se han
opuesto y no han suscripto tal declaración.
Sin embargo,
particularmente desde la década del 90, las grandes empresas (Techint,
Monsanto, La Alumbrera ,
etc.) han volcado recursos y trabajo hacia las universidades estatales,
incidiendo y avanzando sobre su mercantilización.
No obstante, y
retomando la idea del carácter contradictorio de la universidad estatal
argentina, es de destacar el pronunciamiento de varias facultades rechazando
los fondos de La Alumbrera
y mas cerca nuestro el trabajo de investigación de la facultad de medicina
cuestionando el tipo de uso actual de los agroquímicos. Y mas cerca aún, en
nuestra facultad, Techint y sus similares cuentan con propagandistas pero
también está La Unidad ,
que sostiene su representatividad entre los estudiantes con su discurso
contestatario.
Al principio señalé
mi respeto por este Boletín de Educación. El mismo expresa producción de
conocimiento y no es por cierto propiedad privada de empresas.
Creo que no
corresponde afirmar que “el conocimiento es propiedad privada de las empresas,
instituciones y demás formas de asociaciones productivas, pese a que se
desarrolle en las universidades o escuelas públicas. Son estas estructuras las
que utilizan nuestras capacidades para su propio beneficio.” (Boletín, pág. 8)
En las relaciones
sociales capitalistas el conocimiento que poseen los hombres con capacidad de
trabajo es “alquilado” junto con su fuerza de trabajo, pero no es transferido
al capitalista. Un ejemplo muy interesante es el de las empresas metalúrgicas
revitalizadas desde el 2003. Debieron contratar a jubilados para formar y
dirigir a los nuevos operarios. Los jubilados se habían llevado consigo sus
conocimientos. Que los empresarios hayan utilizado tal conocimiento en su
beneficio no quiere decir que se hubieran apropiado de él.
Sobre la educación
La competencia entre los capitalistas requiere
incesantemente la aplicación de nuevos conocimientos que permitan elevar la
productividad. Consecuentemente se requiere la ampliación de conocimientos de
la masa de trabajadores y a la vez la especialización de sectores.
Esa es una de las
causas de la formidable expansión del sistema educativo, el cual debe inculcar
nuevos conocimientos y reciclar aquellos atinentes a la conservación del
sistema.
A su vez los
trabajadores necesitan de la educación para mejorar su situación social y
laboral (incluyendo la lucha por sus reivindicaciones) y esto plantea nuevas
contradicciones, a saber:
- una de ellas surge de considerar a la
educación como un derecho masivo, exigiendo cada vez mas acceso a la misma y
consecuentes reclamos diversos, por ejemplo gratuidad (caso de Chile)
- otra es que hay que apelar a una masa de
trabajadores de la educación, simultáneamente difusores de la ideología
dominante y a la vez trabajadores asalariados víctimas de la explotación; por
tanto cada vez mas sindicalizados y ejecutores de acciones de cuestionamiento
de su condición laboral
- otra es la composición social del
estudiantado, que cuanto mas se amplía, más incorpora capas provenientes de
sectores con intereses objetivamente contrapuestos a los de las clases
dominantes.
Me parece que la
educación no debe ser considerada sólo como un gran acto de domesticación.
El Estado es y
actúa como un instrumento de dominación de clases y lo hace “……en función de
mantener vigente el orden social que le da existencia…..” (Boletín, pág. 7).
Ese papel continúa, aún con diferencias según los distintos gobiernos. Pero el
Estado (por ejemplo el Ministerio de Educación) no es el único actor.
La educación es
también una actividad social en la que entran en juego intereses
contradictorios. Sin ir mas lejos recientemente las luchas salariales docentes
han sido las de más repercusión política y social, más masivas y con mayor
democracia (29000 docentes provinciales votando para decidir la posición frente
al gobierno); eso también es parte de la educación.
Más allá de las
vocaciones y el disfrute del saber que alienta a una parte de nuestros
estudiantes, para la gran mayoría la educación es un medio para sostener y
mejorar su situación social y laboral, lo que no tiene nada de criticable. Pero
coincido que ello, en el contexto social actual, está exacerbado al punto de
predominar lo que yo llamo “la cultura de supermercado”, por la cual muchos
estudiantes tratan de pasar por la universidad cargando materias en una libreta
como si fueran mercaderías en un carrito, de la forma mas rápida y fácil
posible. La 15 de Junio lo publicó como uno de sus logros, producto de elegir
comisión esquivando a “los más difíciles”.
De paso sea dicho,
me parece una expresión poco feliz “Por lo tanto se toma a la educación como un
acceso a un modernizado título nobiliario, o sea, un medio generador de status”
(Boletín, pág.13), porque sin negar que tales casos existen, en primer lugar no
constituyen la generalidad y en segundo lugar subestima el esfuerzo de muchas
familias e incluso de estudiantes-trabajadores por procurarse una mejor
situación.
Sobre la disciplina
En el Boletín (pág.
5) dice “…la componente principal de la educación es la disciplina.”
Si no interpreto
mal el párrafo pretende referirse a la obediencia como componente de la
educación; porque creo que la cuestión no es si hay o no disciplina, sino que
tipo de disciplina es y al servicio de qué clase.
El cuestionamiento
de la disciplina en general, como principio, me parece erróneo.
Sin cierta
disciplina, acorde al objetivo buscado, no existe equipo productivo, ni equipo
deportivo, ni banda musical, ni organización sindical, etc.
Por supuesto hay
que destruir ideológicamente la obediencia debida y la sumisión a las
jerarquías y valores de la dominación actual. Para ello también es necesaria
cierta disciplina de quienes nos involucramos en esa lucha.
Sobre los pequeños capitalistas,
emprendedores y PYMES
Por mas
reaccionarias que sean las ideas de muchos de ellos, por mas aberrantes que
sean sus prácticas de explotación (en muchos casos son menos “civilizadas” que
en las grandes empresas), no podemos confundirlos con la gran burguesía.
Para el sistema
capitalista actual están destinados a desaparecer. El “emprendedorismo” como
tabla de salvación es la ilusión que parte del sistema le vende (o se vende) a
ciertos sectores para evitar la cruda realidad típica de los profesionales
universitarios, que es la tendencia creciente a desempeñarse como trabajadores
asalariados.
Permanentemente
nacen socialmente nuevos empresarios pero la tendencia predominante es la
concentración del capital.
Sobre la izquierda
No me parece bueno
ni justo decir que da lo mismo la pertenencia a la izquierda o a la derecha.
La llamada
izquierda predominante en Europa es una de las variantes políticas del sistema
capitalista allí imperante, aunque la derecha, pongamos por caso la española,
es la cara mas perversa de ese sistema.
No obstante, a lo
largo de la historia, gran parte de las expresiones llamadas de izquierda han
sido auténticas e innegables expresiones de quienes se oponen al régimen de
explotación, más allá de errores cometidos, no pocos y también no pequeños.
Creo que el debate
con organizaciones que se reivindican de izquierda, por duro que sea, (y cuando
corresponde debe serlo), no debería recurrir con liviandad al facilismo de
adjudicarles pertenencia a un campo compartido con la derecha.
Sobre el consumismo
El capitalismo ha
sembrado el mito de que es la sociedad de consumo.
El capitalismo
necesita el consumo, pero ese no es su objetivo. Su objetivo es la acumulación
de riqueza sin límite y para eso el capitalismo necesita e impone que el salario
del obrero tenga valor inferior al que tiene lo producido, quedándose con la
plusvalía. En definitiva ese obrero, como consumidor, sólo puede consumir menos
de lo que produce. A medida que aumenta la productividad se logra mayor riqueza
con menos trabajadores. Hay superproducción, desocupación y 800 o 900 millones
de personas en el mundo en estado de elemental subsistencia; desde un punto de
vista capitalista esos millones “sobran”.
La burbuja
inmobiliaria española ha demostrado cómo se forzó durante un tiempo el consumo
inmobiliario, hasta que las cosas volvieron estrepitosamente a su lugar. El
trabajador debe consumir menos de lo que produce.
Hay otras formas de
forzar el consumo, no ya como individuos sino como estado. EEUU “consume” cerca
de un billón de dólares anuales en gastos militares, registrando una deuda
pública fabulosa sostenida por su población y por el resto de la humanidad.
Para cada capitalista
en particular los demás son consumidores (sean capitalistas o productores),
salvo sus propios obreros que deben consumir menos de lo que producen para que
él pueda acumular; pero para el sistema en su conjunto el objetivo es la
acumulación capitalista a expensas de que los productores consuman menos de lo
que producen.
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